Lo admito. Yo antes no era un gran fan de la estrategia en tiempo real. Pero algo sucedió. Probé Dawn of War (DOW), y todo cambió. DOW es un juego de mecánica y concepto bastante simples. No esperes realizar movimientos estratégicos de increíble complejidad ni manejar millares de unidades diferentes. No, el juego no busca la complejidad ni el realismo táctico, sino que busca algo más importante para algunos: la diversión.
El juego tiene varios modos, los más importantes son las escaramuzas, niveles aislados en los que jugar con cualquiera de las razas, y la campaña, que es el eje central del juego. En la campaña manejarás a los marines espaciales por una serie de misiones hilvanadas por un interesante guión del que no sólo gozarán los fans de Warhammer 40K, sino todo aquel que disfrute de la ciencia ficción y la fantasía.
Nada más empezar puedes realizar un pequeño tutorial en el que te explicarán el manejo básico del juego. Es un tutorial simple, pero perfecto para poder ir empezando a jugar porque las misiones siguen una escala de dificultad creciente perfectamente pensada.
A medida que vas pasando misiones tienes acceso a más unidades y vehículos. Para crear estas unidades tienes que ir construyendo edificios especiales en tu baluarte, tu base. Para construir edificios y vehículos necesitas energía y puntos de control. La energía se consigue construyendo unas pequeñas construcciones especiales y los puntos de control se consiguen plantando tu bandera en diferentes lugares específicos del mapa. Cuanto más porción del mapa domines, más puntos tienes.
Esta gestión de la construcción es mucho más interesante que la típica recolección de minerales, madera oro o lo que sea. Aunque en el fondo el concepto es parecido, es mucho más estimulante ver tu bandera ondear en los puntos conquistados a medida que dominas más terreno. Probablemente es más una cuestión de gustos, pero a mi me animó mucho más que otros juegos a continuar jugando.
La variedad de unidades y vehículos no es muy grande. Básicamente 3 tipos de unidades de infantería “normales”, una de ellas voladoras, y dos especiales, especialmente destructivas. Vehículos: un puñado, lo justo para divertirnos. Tenemos vehículos oruga con lanzadoras de misiles, tanques, vehículos de transporte de tropas, y alguna variante más. El vehículo a destacar son una especie de mechs que harán las delicias de los fans de todos esos juegos en los que manejas ese tipo de vehículos, muy estimados en USA y Japón.
Los gráficos del juego son magníficos. Desde la impresionante intro, de lo mejor en animación últimamente visto, hasta el increíble zoom que puedes usar. Te acercarás tanto a la acción que te apartarás para que no te de algún trozo de metralla. Las unidades están muy bien modeladas y el movimiento es fluido y creible. Los escenarios no son muy detallados, pero cumplen perfectamente, sobre todo los entornos urbanos destruidos.
Fallos. Pues sí, tiene. Como hemos visto no es un juego muy profundo, por tanto los estrategas más avezados pueden aburrirse si lo que buscan es un reto táctico. La variedad de unidades tampoco es una de sus cualidades, lo que influye en el apartado táctico ya mencionado. Pero estos fallos son lo que quizá hacen al juego apto para todo tipo de público. El juego es fácil de manejar, no exige pensar en exceso y en fin, divierte mucho, que es el objetivo. El único gran fallo es que sólo haya una campaña, la de los marines espaciales. Al acabar te quedas con ganas de jugar una campaña con las ordas del caos por ejemplo. Lo puedes hacer en las partidas sueltas, pero no es lo mismo.
En fin. Un magnífico juego para aquellos que buscan diversión, para fans de la saga, y para los que quieren iniciarse en el género.
NOTA: 90%


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